jueves, 23 de octubre de 2014

El CONTROL DE LAS EMOCIONES II

Tenemos que aprender a distinguir qué situaciones me hacen sentir mal y cómo disminuir  la probabilidad de meternos en una situación negativa emocionalmente. Se trata de elegir en qué situaciones estaremos y cuales evitaremos. Porque muchas veces el evitar es una postura inteligente ya que supone reconocer que somos personas y que las cosas nos afectan. ¿Para que estar en una situación o con alguien que me perjudica? ¿ Si puedo elegir lo que me hace sentir mejor, por que no hacerlo?

Aunque esto parezca simple, no lo es tanto, pues requiere que seamos capaces de conocer la emoción que sentiremos si algo sucede. Para eso nos basamos en nuestra experiencia, pero lo que sentimos mientras algo está sucediendo y lo que luego recordamos que sentimos no siempre coincide, porque tendemos a recordar los momentos más intensos y lo último que sentimos, por que solemos magnificar los sentimientos y por que nos cuesta hacer un análisis funcional de lo ocurrido teniendo en cuenta lo que siento a lo largo de varios días (la mayoría de las veces cuando pasa el tiempo vemos la verdadera dimensión de las cosas, ya que lo circunstancial disminuye su intensidad y lo real lo aumenta)---nos enfriamos y vemos las cosas de otra forma--

¿Sabes identificar esas situaciones negativas en tu vida? ¿Cuantas veces te rodeas de personas que no te aportan nada y que te hacen sentir mal? Elije bien, estarás queriéndote y orientando tu vida por el camino adecuado.

¡Feliz fin de semana!

CuentamElo

martes, 21 de octubre de 2014

EL CONTROL DE LAS EMOCIONES



Saber manejar las emociones adecuadamente es fundamental para nuestro bienestar y nuestras relaciones con los demás. No siempre logramos regular nuestras emociones de manera efectiva.  
Las emociones se  pueden regular consciente e inconscientemente. Por ejemplo, cuando no reconoces la rabia que sientes al ser traicionado por alguien, sino que la niegas, o cuando desvías tu atención de manera inmediata al ver algo que te produce malestar o cuando, por desconocimiento, no controlas la rabia y contribuyes a aumentarla cada vez mas. Ambas formas pueden ser útiles y adaptativas o no serlo, según cómo se utilicen. Si no gestionas adecuadamente los sentimientos que te generan malestar, no eliminas el estrés fisiológico que estas sufriendo( hormonas de regulación del estrés).En cambio, la regulación inconsciente puede ser muy útil para pasar de largo ante un material desagradable, y no dejarnos afectar, por ejemplo, por una imagen de gran crudeza en la tele.Por otra parte, si un familiar te cuenta un grave problema y usas estrategias de regulación de emociones para no sentir su dolor y mantenerte distante, te sentirás mejor, pero también vas a sentir menos empatía y menos disposición a ayudarle.
¿Qué piensas de esto?
CuentamElo

domingo, 19 de octubre de 2014

El elefante encadenado



EL ELEFANTE ENCADENADO Jorge Bucay 
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. 
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir. 
El misterio sigue pareciéndome evidente. 
¿Qué lo sujeta entonces? 
¿Por qué no huye? 
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. 
Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?». 
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez. 
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta: 
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. 
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. 
Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. 
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. 
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. 
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. 
Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza... 
Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré. 
Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosostros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. 
Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: 

No puedo y nunca podré. 

Puedes librarte de las cadenas que te auto-impones,  no dejes de creer que puedes romperlas. 

CuentamELO

miércoles, 15 de octubre de 2014

Pensamiento Irracional. Vision Catastrófica

VISIÓN CATASTRÓFICA

Es  la tendencia a esperar que lo que nos ocurra sea desastroso: “Y SI....” Cuando una persona catastrofiza, una pequeña vía de agua en un barco de vela significa que seguramente se hundirá. Los pensamientos catastróficos a menudo empiezan con las palabras "y si…". La lista puede ser interminable, y una imaginación catastrófica realmente fértil no tiene límites.


Si no vives para el futuro, no podrás disfrutar del presente. Vive el día a día , es lo único seguro que tienes. No te PRE-OCUPES, OCUPATE!!

CuentamElo

martes, 14 de octubre de 2014

Pensamientos irracionales. Indefensión

Indefensión

La persona se percibe indefensa, se siente y se declara víctima del mundo.
Todo o casi todo es cruel.Todo/os están en mi contra. 
El mundo y los seres humanos en general, son insensibles al sufrimiento personal. 
El individuo, ante los problemas de la vida cotidiana, sin importar si son reales o imaginarios, se declara indefenso.
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Lo que genera el sufrimiento no es la situación en sí, es la creencia( la interpretación que hace la persona) de que es incapaz de enfrentarla e intentar solucionarla o aceptar que no tiene solución si es el caso. Es similar a la indefensión aprendida, la persona no confía en sus posibilidades de afrontar la situación que considera un problema.

CuentamElo

miércoles, 8 de octubre de 2014

Como terminar con las ideas irracionales

Técnica de confrontamiento de Ideas irracionales

Se “trata de discutir de manera activa y directa todas las creencias irracionales que nos llevan a sentirnos mal o a actuar de forma inadecuada” Es una estrategia que debate las distorsiones mentales que de tanto repetirlas terminamos  creyéndolas “a pie juntillas”, pero sin una base sólida que las justifique. Estas creencias en muchas ocasiones las asumimos conversando continuamente con nosotros mismos pero de una forma totalmente inadecuada.
Los seres humanos tenemos la capacidad de entablar diálogos y/o conversaciones con nosotros mismos al pensar o interpretar las circunstancias que nos suceden y podemos hacerlo prácticamente sobre cualquier cosa. Esta conversación interna que sucede en nuestro pensamiento e imaginación también tiene la cualidad de ser racional o irracional. Cuando es irracional contribuye a incrementar, y a veces desproporcionadamente, tanto nuestras reacciones emocionales como nuestros comportamientos inadecuados ante el estrés.
   CuentamElo